Sobre mi
Desde pequeña, cada vez que me preguntaban qué quería ser de mayor, siempre respondía sin dudar: “Quiero ser como mi aita”. Pero con el tiempo entendí que, más que parecerme a él, lo que realmente deseaba era dedicarme a lo mismo que él. Admiraba profundamente su capacidad para levantar una empresa familiar desde cero, con trabajo constante, esfuerzo y una enorme pasión. Recuerdo con cariño los sábados en los que le acompañaba al concesionario y al taller; me fascinaba todo, incluso el olor a pintura. Ahí fue donde empezó a construirse mi vocación.
Como mi aita y mi ama siempre han pensado que para dedicarse a la empresa familiar hay que formarse y querer, para responder al primer verbo (formarse) estudié Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad del País Vasco. Y para responder al segundo verbo, querer, empecé a trabajar en una empresa ajena a la familia, concretamente en Babcock Wilcox, que pronto me ofreció un puesto en Chile, donde estuve tres años.
Yo quería trabajar en la empresa familiar, y ese momento llegó de forma natural después de una reestructuración en Babcock que cambió el entorno laboral y me hizo pensar que era la ocasión de incorporarme al negocio familiar. Tenía una sólida experiencia de gestión en entornos nacionales e internacionales y era plenamente consciente de que lo quería hacer y cómo lo quería hacer en la empresa familiar.
Llevo 14 años en la gerencia de Estación de Servicio Galindo, S.A.. En este tiempo he vivido dos transiciones: el paso de una gasolinera a una estación de servicios (sí, servicios en plural) y la transición energética. Esta última la vivo muy en primera persona, no sólo por la naturaleza de la actividad empresarial, sino también por soy una firme creyente de que la transición no sólo es ineludible, sino que debemos afrontarla como una oportunidad para hacer negocios más sostenibles, anticiparse a la evolución del mercado y ofrecer a los clientes los combustibles más modernos y ecológicos.
Mi concepto de sostenibilidad es un equilibrio ponderado entre la rentabilidad de la actividad empresarial, la inclusión social y la protección del medio ambiente. Los tres pilares son necesarios para crear, hacer crecer y mantener negocios sostenibles.
Siempre he creído también en las asociaciones como una fuente de conocimiento y alianzas. Asocié Estación de Servicio Galindo a la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES); más tarde promoví el renacimiento de Estaserbi y posteriormente que ésta se incorporara a CEEES. Llevo doce años en en CEBEK, ocho en su junta directiva, una confederación que me gustaría presidir para hacerla aún más fuerte, influyente, proactiva y colaborativa y, sobre todo, para poner en valor el trabajo que realizan las asociaciones y las empresas de Vizcaya.
He aprendido que el éxito en la creación de equipos de alto rendimiento radica en dar autonomía y capacidad de decisión a las personas. Un líder está, por encima de todo, al servicio del equipo. Aplico esta forma de pensar tanto en mi vida profesional como en la personal. De hecho, estoy formando a mis hijos para que sean lo que quieran ser; y si un día deciden trabajar en la empresa familiar, tendrán que demostrar que están formados y que, además, quieren.